El álbum

Mi propósito y finalidad es entregar un álbum original, atemporal, que no pase de moda y que contenga materiales y acabados de gran calidad.

La confección del álbum es trabajada de forma artesanal en el pequeño y acogedor taller Zulo Blanco, en el que directamente con la ayuda de Maribel moldeamos ideas e intercambiamos impresiones sobre el diseño, evitando, siempre que es posible, procesos en serie automatizados e impersonales. No es que desmerezca esos métodos, pero no forman parte de mi filosofía. Considero que un acto creativo es parte de un proceso artístico y por lo tanto artesanal, por eso, trato de rodearme de un equipo de profesionales que compartan esa mentalidad, dotando e imprimiendo en los trabajos un sello natural, sencillo, directo y personalizado.

El tamaño del álbum es de 30×40 cm y va acompañado de una caja de madera forrada con tela y con cierre imantado lo que garantiza su mejor conservación.

Encuentro que es una medida ideal para poder manipular, llevar de un sitio a otro o guardar en una estantería de las que hoy en día tenemos la gran mayoría en nuestro salón. Atrás quedan aquellos grandes álbumes con tapas de interior metálico y grandes florituras y adornos, que iban acompañados de un enorme maletín que nunca salía de casa y que acababan olvidados encima del armario del dormitorio o debajo de la cama.

Una de las diferencias a destacar la podemos encontrar en el tipo de reproducción gráfica, o sea el papel. El grosor de la hoja es mucho más fino que el convencional, aportando la misma durabilidad, mayor ligereza y menor volumen sin perder calidad de detalle en la reproducción de las fotografías y permitiendo disponer de muchas más hojas y por consiguiente, más fotos. El álbum lo forman un total de 100 páginas (50 pliegos) en las que irán 140 fotos escogidas por la pareja. Las fotos las escogéis vosotros  por una cuestión muy simple: es el álbum de vuestra boda y en él han de estar vuestras fotos favoritas, las que querréis ver una y otra vez a lo largo de los años.